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jueves, 16 de noviembre de 2017

27 Templos quemados es el saldo de la hostilidad de un grupo indígena en Chile


A siete horas de Santiago, en la región de Temuco, capital de la Araucanía, en Chile, las iglesias cristianas están sufriendo a causa de un violento conflicto social con grupos indígenas.



A la quema de bosques y maquinaria forestal en territorios reclamados por grupos radicales, se suman 27 iglesias cristianas incendiadas.

Los atacantes dejan consignas alusivas a las demandas de los Mapuche, pueblo ancestral que fue despojado de sus tierras en el proceso de colonización hacia el sur del país, que comenzó el Estado de Chile después de su independencia. Los cristianos para algunos de estos grupos son también invasores.

Las iglesias de sectores rurales han sido las más afectadas. El templo de la iglesia Asambleas de Dios fue quemado el 25 de julio pasado.

En un testimonio gráfico, exclusivo, se aprecia el momento en que los fieles de la Iglesia Asamblea de Dios contemplan impávidos la reducción a cenizas de lo que fuera un hermoso templo de madera, levantado hace 15 años con sus propios recursos.


El pastor Juan Mella, del Consejo de Pastores de Temuco asegura que “eso demuestra la carencia de la tolerancia, porque cada ser humano puede tener sus propios puntos de vista relacionados con la fe, con la espiritualidad (…) En ningún momento nosotros hemos querido imponer nuestra fe, sino, que hemos comunicado este mensaje a todos, como el Señor lo mandó a todas las naciones, a todas las etnias, a todos los grupos”.

Por su parte el pastor Abelino Apeleo, quien es obispo anglicano en La Araucanía, asegura que todo se trata de una verdadera desinformación por parte del grupo indígena. 

La violencia hacia las iglesias cristianas ha ido en aumento, en medio de fuertes controles policiales, a la espera de encontrar a los culpables.

9 de julio de 2016, otra iglesia también fue atacada por desconocidos. Luego de ese hecho fueron detenidos los únicos cuatro sospechosos de estos incendios, a quienes se investiga por presuntos vínculos con el Weichan Auca Mapu, grupo radical indígena que reclama la liberación de mapuches presos y que se adjudica los ataques contra las iglesias cristianas, pues serían otro adversario en su lucha política.


Para el fiscal de la causa, César Chivar, existen pruebas suficientes para concluir que estas personas están involucradas en el caso de las iglesias quemadas.

“No es solamente el ataque con fuego a estos templos, sino que se dejan panfletos, en algunos casos lienzos, y reivindicando algunas causas (…) y eso le da un contexto al proceder de estas personas”, explicó Chivar.

Sin embargo, para la defensa, los formalizados son inocentes y han sido maltratados.

“Se ha divulgado malamente que ellos estaban en el lugar y que fueron detenidos inmediatamente. Y no es real. Ellos fueron detenidos dos horas y media después del hecho y a siete kilómetros del lugar… Uno de los funcionarios policiales señala que encuentra un fuerte olor a bencina (combustible), y esto deriva en un control de identidad, y con la detención de mi representado y los otros 3 imputados. Existen denuncias de parte de ellos sobre la actuación de los funcionarios policiales… Ellos habrían disparado sobre ellos, que los habrían mojado, que la mochila que supuestamente se les encontró no la andaban trayendo”, refutó

Pamela Nahuelcheo, abogada defensora de uno de los imputados.


En este contexto, y debido a la presión política el gobierno decidió retirar la querella por Ley Antiterrorista. Sin embargo, la fiscalía insiste en que las pruebas contra los detenidos son contundentes.

 “No puede ser normal que se ataque a una persona que está desarrollando un culto. Que se ataque a menores de edad, se les expulse, mientras se incendia la iglesia, se dispara para expulsarlo, por una cuestión que es un derecho. Si ellos no tienen nada que ver, y no iban huyendo ¿Por qué iban con sus ropas mojadas? ¿Por qué algunos llevaban sus ropas rasgadas? ¿Por qué llevaban evidencia que los liga directamente con el ataque?” dijo César Chivar, fiscal del caso.

A pesar de todo, los pastores tienen esperanza en Dios que esto pronto se resolverá.

 “Sabemos que Él nos ampara, que Él nos protege. Tanto es así que, a nosotros, que nos quemaron un templo, nuestra gente se levantará y volveremos a reconstruir. Después de todo se quema lo perecible. Y Jesús dijo: “No temáis a los que matan la carne, pero al alma no la pueden destruir”, dijo a Mundo Cristiano el pastor Juan Mella.


“Seguiremos dando testimonio del evangelio… Tenemos que aplicar la enseñanza de Jesús: perdonar, tener misericordia y acompañar al mismo adversario, en algún momento puede necesitar ayuda y estaremos presentes con ellos”, dijo el obispo Abelino Apeleo.

La sociedad chilena y en especial los Mapuche esperan que haya justicia, se acabe la violencia y regrese la paz en la Araucanía.



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